Opinión

Alejandro Moreno: Encuestitis y encuestuits

'Encuesta'. | ¿Qué esperar y cómo leer las encuestas que se vendrán en 2018? | Fuente: Cuartoscuro

No es trabalenguas, la encuestitis y las encuestuits serán parte de la cotidianidad política en los meses que quedan para las elecciones del 1 de julio. Por encuestitis no solamente me refiero a la proliferación de encuestas sobre preferencias y opiniones políticas, sino también al papel retórico que juegan las encuestas en el discurso político y mediático durante las campañas.

Los líderes de los principales partidos políticos, además de muchos otros actores importantes en la arena electoral, constantemente se refieren a las encuestas para resaltar que van adelante o que sus oponentes han caído. Las encuestas juegan papeles informativos y roles estratégicos. No es de extrañar que una encuesta favorable se elogie y una desfavorable se descalifique, independientemente de sus características metodológicas o de quién las hace o publica. 

En la temporada de encuestas que se aproxima, no solamente habrá que señalar sus aspectos técnicos, sino también poner atención al uso retórico de sus resultados. “Esa encuesta está cuchareada”, “aquella encuesta es una vergüenza”, “esta encuesta sí es seria”,… son algunas de las frases que se escuchan y que suelen reflejar más los sesgos y predisposiciones políticas de quienes las emiten que sus reflexiones metodológicas. 

A diferencia de otros procesos electorales, en 2018 debemos estar preparados para una proliferación de ejercicios de recopilación de opiniones a través de las redes sociales, no sólo a las encuestas vía Facebook, sino, de manera más enfática, a la herramienta que Twitter ha puesto a disposición de todos sus usuarios para llevar a cabo sus propias “encuestas”. Estas encuestuits, si me pemite el término, serán parte de la encuestitis el próximo año.

Resulta fascinante que cada usuario tenga la posibilidad de sondear y de formular sus propias preguntas; pero es indudable que hay que tomar precauciones, de manera que esas poderosas herramientas no resulten como los productos marca ACME que ordenaba Wile E. Coyote y que al final le hacían más daño que beneficio. 

Hay quienes me han preguntado si las llamadas encuestas por Twitter realmente son encuestas. Ciertamente no se basan en métodos de muestreo con selección probabilística de respondientes, por lo que no permiten hacer inferencias confiables respecto a una población específica y bien definida. No obstante, son herramientas que permiten a cualquier usuario plantear preguntas a sus audiencias y presentarlas en porcentajes. Si el usuario tiene un gran número de seguidores, la probabilidad de que obtenga cientos o incluso miles de respuestas es alta. Son ejercicios entretenidos que tienen el potencial de aportar temáticas que las encuestas convencionales a veces no cubren. Pero también pueden contribuir a la confusión, sobre todo las que preguntan sobre intención de voto.

Este tipo de “encuestas” que no son encuestas pero que recopilan votos u opiniones proliferaron en televisión y radio hace algunos años, los telesondeos o radiovotos, abordando diversas temáticas pero muy rara vez la intención de voto. Los sondeos de Twitter son similares, con la gran diferencia de que los puede plantear cualquier usuario y que la pregunta sobre intención de voto se ha vuelto común. 

Imagine desde ahora a los usuarios de Twitter formulando encuestas acerca de quién ganó el debate. El tema de fondo no solamente será la disparidad de datos y “ganadores”, sino la incorporación de esos resultados en la retórica de los candidatos y de los partidos. 

En mi opinión, la encuestitis y las encuestuits reflejan un contexto con amplias libertades y capacidades para encuestar, difundir y discutir encuestas. Como toda libertad, esta también debe asumir la responsabilidad que conlleva. Así como las encuestas emitirán señales, también causarán mucho ruido. Dicho de otra manera, las encuestas van a generar mucha información valiosa y también mucha controversia.

Creo que vale la pena ir reflexionando esto a fondo. La encuestitis no es nueva. Las encuestuits, de alguna manera sí. Me pregunto si debemos y podemos irnos preparando o simplemente aguardamos el revuelco de la ola de encuestas. 

Alejandro Moreno 08.22.2017 Última actualización 08 diciembre 2017 6:22

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