Opinión

Rosario Aguilar: Encuestas, información y elecciones

Encuestas. | Cómo diferenciar a las encuestas en base a su calidad y aprovecharlas como otra fuente de información | Fuente: Cuartoscuro

El próximo presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador,  triunfó con una diferencia holgada de votos y con el mayor porcentaje de sufragios obtenidos por cualquier presidente que ha sido electo en los últimos 24 años. El resultado de las encuestas o sondeos electorales en esta elección fue mixto: algunas se acercaron bastante al resultado electoral, mientras que en otras la diferencia los primeros dos lugares era mucho menor a los 30 puntos porcentuales que arroja el PREP, o posicionaban a José Antonio Meade como segundo lugar en vez de Ricardo Anaya. 

La diferencia entre los sondeos muestra que éstos no son mediciones perfectas del voto, sino probabilísticos. En otras palabras, las encuestas buscan aproximarse al valor poblacional de algún atributo u opinión, en este caso el voto, con un margen de error en dicha aproximación.  A pesar de no ser perfectas, las encuestas electorales son una de las fuentes de información con las que cuentan los ciudadanos para tener un panorama del estado de la competencia electoral. Los votantes pueden decidir si las toman o no en cuenta al momento de decidir su voto, por lo que es importante conocer criterios para diferenciarlas entre sí.  

Trend de encuestas

Primero que nada, es importante tener en cuenta que la reputación de los encuestadores tiende a estar en juego durante cada contienda electoral. Un cliente puede potencialmente evaluar el método utilizado por una casa encuestadora al comparar las encuestas electorales publicadas por la misma y el resultado electoral. Por lo tanto, publicar encuestas intencionalmente erróneas va en contra del interés profesional de las casas encuestadoras ya establecidas. Esto no quiere decir que no existan fuentes de error en las mediciones del voto, sino que existe una constante preocupación por mejorar las maneras de medición de las preferencias electorales y de contrarrestar los posibles problemas al momento de los levantamientos. Por lo tanto, es importante saber si la casa encuestadora es conocida o si surgió justo antes de la campaña electoral. En este último caso, puede ser que el objetivo de esta encuestadora sea el de publicar encuestas para beneficiar a un partido o candidato y que desaparezca al final de la contienda, por lo que no está preocupada por mantener una imagen profesional sino en beneficiar a un actor político.


En segundo lugar, es importante conocer el origen del financiamiento de las encuestas. Por ejemplo, las encuestas públicas tienden a ser encargadas y pagadas por los periódicos u otros medios de comunicación que respaldan los resultados de éstas por lo que la reputación del medio de comunicación y del encuestador están en juego. En contraste con el caso anterior, las inserciones pagadas tienden a ser más bien un regalo de algún particular a un partido o candidato de su preferencia, por lo que su nivel de credibilidad es comparativamente bajo. Durante la campaña hubo inserciones pagadas o sondeos realizados por encuestadoras de reciente creación que tendían a mostrar resultados diferentes a las encuestas respaldadas por los mismos medios durante la campaña. 


En tercer lugar, el que un sondeo presente un resultado inusual, sin que haya sucedido algo extraordinario, como un cambio radical en la diferencia de preferencias entre dos candidatos, o un orden distinto  de los candidatos, o que la mayoría de los miembros de un partido votarán por el candidato de otro partido, son señales que apuntan a algo anómalo en el levantamiento que puede afectar la precisión de los resultados publicados.


En cuarto lugar, es importante conocer el modo de selección de los entrevistados o método de muestreo que se utilizó. En la actualidad el mejor método de muestreo es uno estadístico en el que todos los ciudadanos tengan la misma probabilidad, en teoría, de ser entrevistados. En los inicios de las encuestas, en el siglo XIX, se creía que a mayor número de entrevistados se tendría una mejor medición del voto, por lo que se utilizaba un método de muestreo censal. Este método equivale, por ejemplo, a entrevistar al mayor número de gente en Facebook, probablemente miles de usuarios. Sin embargo, independientemente del número de entrevistados, los resultados obtenidos en dicha encuesta no serán representativos de la sociedad en su conjunto. Las personas que tienen una cuenta en la plataforma digital y que responden a una encuesta son un grupo específico de la población que, potencialmente, comparten características y preferencias similares entre ellos y que son diferentes al resto de las personas que no tienen una cuenta en Facebook pero que acuden a las urnas. Otro método de muestreo que se utilizaba, el método de cuotas, era entrevistar a personas en lugares públicos y hasta reunir cuotas de género, clase social, entre otros, dejando al encuestador en libertad de entrevistar a quien ella quisiera y sin garantizar que la entrevistada viviera en el distrito en el que se le encuestaba. Las limitaciones de estos tipos de métodos de muestreo fueron evidentes en contiendas electorales. En la actualidad, los encuestadores trabajan de la mano con estadísticos para diseñar métodos de selección de individuos en base a procesos científicos que puedan ser revisados, replicados y mejorados. 

Finalmente, a medida que nos acercamos al día de la elección las encuestas electorales tienden a acercarse más al resultado final, lo cual es lógico porque las preferencias de los ciudadanos se solidifican. La ley impone un periodo de silencio electoral antes de la jornada electoral, tal vez valga la pena discutir si en el futuro este periodo debería desaparecer para tener resultados más precisos de las encuestas. 

Las encuestas electorales sirven al proceso democrático como un elemento de información que los ciudadanos pueden tomar en cuenta al decidir su voto. En esta elección, hubo variación en el número de encuestas que se acercaron al resultado electoral. Los ciudadanos contamos con herramientas para, potencialmente, diferenciar a las encuestas en base a su calidad y aprovecharlas como otra fuente de información durante las campañas para decidir nuestro voto.

Rosario Aguilar 03.22.2018 Última actualización 03 julio 2018 16:22

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