Opinión

Quintana: La decisión de Victoria da solidez al Banxico

Victoria Rodríguez Ceja | El voto de la gobernadora es buena noticia para la economía mexicana | Fuente: Shutterstock

En pocas ocasiones los inversionistas habían estado más atentos a la decisión de una sola integrante de la Junta de Gobierno del banco central, que a la decisión en sí misma.

Se daba por descontado que habría un incremento de medio punto a las tasas de referencia para llevarlas hasta el 6 por ciento. La duda era si en la Junta de Gobierno, esa determinación se tomaba por 3 votos a 2 o por 4 a 1.

Igualmente, se consideraba que seguramente el subgobernador Gerardo Esquivel, como lo había hecho en el pasado, estaría en desacuerdo con ese incremento.

La duda era cómo habría de votar, por primera ocasión, la gobernadora.

Bien, pues el voto de la gobernadora, Victoria Rodríguez Ceja, fue con la mayoría, es decir, estuvo de acuerdo con el incremento de medio punto porcentual en las tasas.

Existía el temor de que, luego de haber sido funcionaria de la Secretaría de Hacienda, eventualmente pesara en su criterio el impacto que el alza de las tasas podría tener en el costo de la deuda pública más que el efecto en la inflación.

Creo que además de la decisión, el tono del comunicado reveló claramente que la Junta de Gobierno del Banxico asume plenamente su tarea de controlar la inflación sin dejar espacio para considerar segundos objetivos.

Lo ocurrido ayer es mala noticia de corto plazo para las empresas y para los usuarios del crédito bancario, pues se incrementará su costo.

Sin embargo, es buena noticia para la economía del país en el largo plazo por dos razones.

La primera es por la señal que se manda en el sentido de que el compromiso del banco central es combatir la inflación, sin cortapisas, como le referíamos previamente.

La segunda es porque deja ver que seguramente la gobernadora va a tomarse completamente en serio la autonomía del banco central.

Aún nos falta conocer detalles del estilo de gestión y comunicación de Rodríguez Ceja, pero por las referencias de sus tareas previas, tiene un perfil ad hoc para la función que asume: seria, dedicada y discreta.

Quienes la conocen desde los tiempos en que estudiaba su maestría en El Colegio de México, la recuerdan además como plenamente organizada y con una disciplina tan estricta que no a todos gustaba.

Diversos exfuncionarios del Banco de México me han contado el efecto que tiene el banco central sobre los integrantes de la Junta o sobre sus diversos directivos.

Tanto las propias instalaciones como su arquitectura y mobiliario, hasta la tradición que se respira en los pasillos de la institución, imponen a quienes allí trabajan y más aún a quienes tienen la responsabilidad de su conducción.

Una persona que una vez estuvo a la cabeza del banco me contó que, además, la posición de gobernador –o ahora gobernadora– tiene otra carga.

Integrar un órgano de gobierno inevitablemente despersonaliza las responsabilidades por las decisiones. Pero ser la cabeza del banco es otra cosa.

Una persona que conoce a la gobernadora me refirió que piensa que, aun cuando sus jefes hayan sido tres secretarios de Hacienda o incluso el presidente de la República, en el cargo que ahora ostenta no aceptaría presiones de ninguno de ellos.

No hay que perder de vista que el puesto de Victoria Rodríguez durará seis años. Es decir, cuando termine el sexenio del presidente de López Obrador, ella estará por tres años más y que incluso, por su edad, podría aspirar a ser reelecta por otros seis años, de modo que no es imposible que concluya su responsabilidad en el Banxico hasta el año 2033.

Esa perspectiva también contribuye a generar una visión diferente de la responsabilidad que ahora tiene.

Por lo pronto, su primera decisión contribuye a la solidez del banco central.

Enrique Quintana 11.39.2022 Última actualización 11 febrero 2022 7:39

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